El corredor es largo y angosto. Mide unos 600 metros y por allí se llega a la garita interna de la Penitenciaría del Litoral. Para entrar a esta prisión, en donde están recluidos 6 300 prisioneros hay que cruzar otros controles: cacheos manuales de los carceleros, un escáner para todo el cuerpo y una pesada puerta metálica negra. Los celulares y los objetos metálicos están prohibidos.
Pero estos filtros no frenan el ingreso de armas y droga al presidio, construido en 1972. El miércoles pasado, agentes Antinarcóticos realizaron una requisa en el pabellón denominado 'Zona 7'. Al siguiente día, los policías presentaron una pistola calibre 9 milímetros con cuatro cartuchos, un cuchillo, y 1,2 kilos de droga (cocaína y marihuana).
Los uniformados dijeron que eso se halló en el operativo. También se mostraron nueve celulares y una computadora portátil supuestamente encontrados en las celdas de los presos. ¿Cómo ingresan armas y droga si hay tantos controles? Héctor Reyna, director de la 'Peni', acepta que la edificación carece de seguridad en el perímetro externo, un descampado que termina en un tramo del río Daule. "Así es.
Pero las autoridades están tomando las medidas de seguridad con policías y guías penitenciarios". En el área de visitas de la 'Peni' el calor es intenso. Desde un pequeño agujero cubierto con barrotes oxidados miran dos prisioneros y junto a ellos funciona un pequeño ventilador. En otra diminuta ventana aparece un hombre con el busto desnudo. Las escenas se repiten en otros orificios. Los guías, unos con chalecos antibalas y otros con uniforme camuflaje, caminan por el patio. Son 240 celadores que operan en dos turnos.
Los decomisos de estupefacientes, según la Policía, provienen de pabellones como 'Atenuados Alto' y 'Sol Naciente'. Precisamente en esta última zona están los sentenciados por tráfico de drogas. El pasado 13 octubre tres reos murieron durante una disputa supuestamente por tomar el control de los pabellones. Sucedió por la mañana, durante la hora de visitas. Un día después, la Policía presentó sobres con droga y 41 armas cortopunzantes. Douglas Matamoros, presidente del Comité de Internos, sostiene que los conflictos entre internos se originan, en parte, por el hacinamiento en que viven.
Según las autoridades de la Penitenciaría, 3 118 privados de libertad sin sentencia (la mitad de la población actual de la cárcel) permanecen allí. El complejo penitenciario de 18 hectáreas también incluye un pabellón que aloja actualmente a 206 mujeres prisioneras. Gloria Montaño, presidenta de la Confraternidad Carcelaria dice no entender cómo ingresan armas y drogas, "cuando los cacheos son rigurosos". "La Policía, que custodia el exterior, debe investigar cómo es que aún así se burlan los controles".
Un informe de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos incluso señala que una ducha es utilizada hasta por 18 prisioneros y asegura que la sobrepoblación de prisioneros "es un problema que se arrastra desde la década de las 90. En La Roca también hay deficiencias en los controles En la cárcel, que desde su inauguración se dijo que era de máxima seguridad, se mantienen similares controles al ingreso.
Al igual que en la Penitenciaría, para ingresar hay que pasar un largo corredor alambrado que parte desde la vía a Daule. El único pabellón, con capacidad para 100 presos, está 'asegurado' por dos muros: una malla metálica interna y un perímetro externo de concreto y alambres. En la garita interior se ubican los monitores de las cámaras de seguridad. El complejo tiene otro vallado posterior que termina en una margen del río Daule. Pero esa barrera no estaba custodiada cuando se fugaron 18 internos, la noche del pasado 11 de febrero. Seis de los prófugos eran de la banda Los Choneros, 6 por sicariato, 1 de la banda Los Templados, 1 de crimen de Natalia Fabará y otros 4. Según las versiones de los guías de La Roca rendidas en la Fiscalía, los fugitivos sacaron armas mientras se hallaban en el patio de recreación, los sometieron y los encerraron en las celdas de las visitas conyugales.
Los celadores aseguraron que varias cámaras no funcionaban. Hasta la semana pasada, la Fiscalía no recibía el reporte del peritaje técnico realizado a las cámaras y al equipo de radio, que según los guías también falló el día de la fuga masiva. Solo los presos con sentencia irán a la nueva cárcel El Centro de Rehabilitación Social Regional que se construye junto a la Penitenciaría, en un área de 14 hectáreas, alojará solo a los presos con sentencia. El complejo penitenciario cuesta USD 43,1 millones y se inaugurará en marzo. Así lo aseguró la subsecretaria de Rehabilitación Social, Cecilia Ortiz. Según la funcionaria, allí también irán los presos de La Roca, previa a una selección de peligrosidad.
El nuevo presidio se diseñó con seis pabellones, que albergarán 198 celdas cada uno. La edificación, de paredes azules, ya se aprecia desde la carretera. El Director de la Penitenciaría dijo que la nueva cárcel se construyó con una capacidad de 3 600 presos. "Con eso terminará el hacinamiento aquí", sostuvo. Los privados de libertad sin sentencia permanecerán en la Penitenciaría del Litoral, la que está prevista que entré en rehabilitación en su estructura, según el funcionario.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO
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