Guayaquil amaneció con 100 mm de agua en sus calles y veredas

Para Jefferson Barre, integrante del comité de moradores Esfuerzo Propio, del sector Monte Sinaí (noroeste de Guayaquil), la lluvia del pasado sábado fue inusual. El morador es una de las decenas de personas afectadas tras las precipitaciones del fin de semana. 

Un reporte oficial señaló como saldo del fenómeno climático a tres fallecidos, 11 casas de caña destruidas por deslaves y más de 15 barrios con urgencias asistidas. 


Uno de los fallecidos se habría electrocutado al realizar la reparación de una bomba eléctrica. Las lluvias continuas se prolongaron por más de 10 horas hasta la madrugada del domingo. El ingrediente "inusual" de estas inundaciones, según explicó el principal del Cabildo porteño, es que se agravaron por la presencia de un crecimiento del nivel del mar. El tamaño de la marea habría alcanzado los 6,2 metros -un metro más de lo habitual- y se convirtió en una 'pared' para la desembocadura de los sistemas pluviales. 

En la rueda de prensa que realizó la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG), al mediodía de ayer, se señaló que los daños en aquellas viviendas y los sepelios de los afectados estarían a cargo de las fundaciones municipales de solidaridad y otras entidades como ONG. Para Juan Carlos Cepeda, propietario de la Despensa Brian, ubicada en la entrada principal a Monte Sinaí, la principal preocupación de las autoridades, tanto municipales como de los gobiernos seccionales, deberían estar dirigidas al 'braceo y al balde', en estos casos imprevistos. 

Él, quien junto con sus hijos se esforzaba por sacar rápidamente de su vivienda la mayor cantidad de agua posible, invitaba a quienes lo observaban a que les den una mano aventando unas cuantas cubetas del líquido a la calle. Según el informe del CSCG, la lluvia del sábado marcó un récord en cuanto a precipitaciones medidas en lo que va del año. Un aguacero normal en la urbe porteña bordea los 20 milímetros. 

La lluvia que ocasionó deslizamientos en Nueva Prosperina, Sergio Toral, Las Orquídeas, Bellavista, San Eduardo... alcanzó los 100 milímetros según el reporte del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). En el nórtico sector de La Ladrillera, Julio Santillán, propietario del billar De Pedro, comentó que no dejaría su vivienda ante la repetición de un fenómeno de iguales características. 

Santillán les respondió lo mismo a una brigada de uniformados de la Infantería de Marina, quienes recorrieron el barrio en la madrugada del domingo. "¿Y cómo quiere que deje mi casa? Si se inunda, ya pues, toca romper la pared y esperar unos días a que se vaya el agua", indicó el morador. La preocupación de las autoridades municipales es que el fenómeno se repita en días posteriores. 

"El inconveniente no fue el alcantarillado. Esta fue una situación de urgencia controlada. Los daños no son considerables", dijo Nebot. Las operaciones ante la emergencia incluyeron la conformación de un Comité de Operaciones de Emergencia, presidido por la gobernadora del Guayas, Viviana Bonilla. 

Se activaron dos Centros de Atención Municipal en Bastión Popular y en el Fuerte Militar Huancavilca, se atendió de emergencia a una familia. Caos a media noche Calles y avenidas. La lluvia colapsó las principales arterias de Guayaquil que reportaron hasta 70 centímetros de agua empozada. En la red social Twitter circularon fotografías de los afectados. Los barrios inaccesibles. 

En barrios como Nueva Prosperina y La Ladrillera, en el noroeste de Guayaquil, las calles no pavimentadas se llenaron de fango. El aeropuerto. Las fuertes lluvias que cayeron en Guayaquil obligaron al cierre temporal del aeropuerto José Joaquín de Olmedo. El vuelo 139 de Tame tuvo que aterrizar en Manta. 

La vía a la Costa. En la altura del km 24 de la vía a la Costa se registraron deslizamientos que provocaron el cierre temporal de la autopista de alta velocidad.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO

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