La 'cancha' minera se inclina hacia las empresas estatales

La aprobación de la reforma minera.  Con 105 votos a favor fue aprobado el proyecto que deberá regresar al Ejecutivo. Vicente Costales / EL COMERCIO Las futuras actividades de explotación minera en el Ecuador se cierran hacia las empresas extranjeras estatales y se distancian del sector privado. Dos hechos registrados esta semana apuntan en esa dirección.



El primero: el anuncio de la empresa canadiense Kinross de dejar la explotación del proyecto Fruta del Norte, en Zamora, que tiene reservas por 6,8 millones de onzas de oro (USD 10 000 millones). 

El segundo evento fue la aprobación de la Asamblea del proyecto de reforma a la Ley de Minería y la Ley de Equidad Tributaria, la tarde de ayer, con 105 votos a favor, 14 en contra, 14 abstenciones y ningún voto en blanco. 

La reforma contempla 33 artículos y dos de ellos le conceden un especial tratamiento a las empresas extranjeras estatales, al librarlas de participar en los concursos de subasta de concesiones. 

En lugar de ello, las estatales podrán recibir concesiones de manera directa o firmar contratos de prestación de servicio sin ninguna licitación de por medio, para realizar actividades de minería. La aprobación del proyecto se dio en unos 15 minutos. 

En el exterior de la Asamblea, un grupo de cerca de 50 ambientalistas realizó una protesta contra la actividad extractiva y la reforma al argumentar que se dan facilidades con la reducción de permisos para las empresas mineras. 

Inicialmente, el proyecto de ley buscaba destrabar la negociación del contrato de explotación de Fruta del Norte con Kinross. Sin embargo, la empresa canadiense anunció esta semana que dejará de explotar esa concesión. 

A día seguido, INV Minerals, otra minera canadiense, informó que reevaluaría su operación en el Ecuador luego de las declaraciones de su par Kinross. Bajo estas circunstancias, de los cinco proyectos estratégicos de minería a gran escala, cuatro quedan en manos estatales. 

Los proyectos Mirador y Panantza-San Carlos están a cargo de la empresa china Ecuacorriente; el proyecto Río Blanco queda bajo el mando de la también china Junefield y Fruta del Norte se revertirá al Estado ecuatoriano. Mientras que el proyecto restante Loma Grande (Quimsacocha) está siendo evaluado por su operador canadiense INV Minerals que aún no ha determinado si continuará en su explotación. 

En este escenario, el ministro coordinador de Sectores Estratégicos, Rafael Poveda, descartó la posibilidad de que la imagen del Ecuador se vea dañada por el abandono de Fruta del Norte por parte de la canadiense Kinross Gold Corporation. La decisión de Kinross responde a un "tema netamente económico" y "de ninguna manera" su salida Fruta del Norte puede afectar a la imagen de Ecuador, dijo Poveda a la agencia EFE.

Sobre ello, el viceministro de Minería, Richard Vera, dijo en Gamatv, que Kinross no ha informado al Ministerio de Recursos No Renovables de su decisión. 

"Hay una comunicación enviada al Presidente de la República, pero (...) nosotros no hemos recibido comunicación oficial de Kinross". Vera abrió la puerta para que Kinross firme su contrato de explotación hasta el 1 de agosto cuando vence su permiso de operación.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO 

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